«Creo que mi acompañante fue una gran ayuda para poder iniciar los Ejercicios y las pautas y charlas realizadas me sirvieron para poder continuar en el camino de descubrimiento y profundización de la experiencia. Valoro mucho el hecho de que sea una instancia tan personalizada, porque cada encuentro con el Señor es algo único».

«El silencio resultó ser un arma potente, o más bien, un excelente medio de comunicación para con Dios. Me ayudó en facilitar el proceso de clarividencia sobre mi persona y sobre el mensaje. Con música o similares, sin dudas que esto no habría sucedido o habría resultado más lento. Me encontré siempre pidiendo la gracia de este don, y agradecido me siento por haberme acompañado y, además, gustado y encariñado».